HISTORIA PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA “CLAUDIO RODRÍGUEZ
|
BASES |
En 1996 el Instituto de Estudios Zamoranos «Florián de Ocampo» puso en marcha el Premio Internacional de Poesía «Claudio Rodríguez» que sustituyó al premio que el Instituto Florián de Ocampo patrocinaba con el mismo nombre de la institución.
El premio tiene, desde el principio, una periodicidad bianual, una dotación de 6.000 € y el compromiso de publicar la obra ganadora. Estos alicientes han logrado que el número de originales presentados al premio haya ido en constante aumento hasta llegar a superar, en ocasiones, los cuatrocientos poemarios procedentes de todos los lugares de España y de países europeos e hispanoamericanos.
Son seis ya los premios celebrados y en todos se ha seguido el mismo procedimiento de selección: un jurado local, formado por profesores de Literatura y poetas destacados, hace una primera lectura para elegir un número reducido (en torno a veinte libros) que es, definitivamente, juzgado y premiado por las cinco personas, poetas de prestigio nacional, críticos literarios, editores y el coordinador del premio, miembro del Instituto de Estudios Zamoranos.
Entre los miembros del jurado ha habido hasta el momento poetas tan destacados como Antonio Colinas, Luis Alberto de Cuenca, Diego Jesús Jiménez, Emilio Sola, Juan Van-Halen, César Antonio Molina o Tomás Sánchez Santiago; críticos reconocidos como Luciano García Lorenzo, Luis García Jambrina o Jesús Munárriz. El coordinador del premio, hasta la edición del número VI, fue Tomás Pierna Belloso, Vocal de Sociología del Instituto de Estudios Zamoranos «Florián de Ocampo» y profesor de Lengua y Literatura.
Los ganadores de las seis ediciones celebradas hasta este momento han sido, por orden de celebración, Miguel Florián (Los días y los pájaros) , Ángel Rojo Fernández (Turienzo), Joaquín Ortega Parra (Un tiempo compartido), José A. Ramírez Lozano (Razón de la impostura), Almudena Guzmán (El príncipe rojo) e Ignacio Elguero (Materia).
A partir del V premio la obra ganadora es editada por Hiperión en colaboración con el Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”. |
BIOGRAFÍAS Y POEMAS |
Miguel Florián |
Desde muy pequeño vivió en Madrid. En esta ciudad realizó varios cursos de Medicina, licenciándose finalmente en Filosofía Pura. Actualmente, trabaja como profesor de Filosofía en el IES «Murillo» de Sevilla. Compagina la crítica literaria con la labor poética, siendo colaborador habitual de revistas especializadas. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía «San Juan de la Cruz», el Premio Internacional de Poesía «Claudio Rodríguez», accésit del Premio Iberoamericano de Poesía «Juan Ramón Jiménez», accésit del Premio «Rosalía de Castro», Premio «Ciudad de Cáceres», Premio «Jaime Gil de Biedma» y finalista en varias ediciones del Premio Nacional de Poesía y de la Crítica.
Ha publicado los siguientes poemarios: Los mares, las memorias (1992), Anteo (1994), Lluvias (1995), Los días y los pájaros (1996), Memoria común (1998), Mar último (2000), Cuerpos (2001), Habitación 328 y otros poemas (2001), Los mares, las memorias (2002), Reparto de sombras (2005). |
(Un cuerpo en el espejo)
Te asomas al espejo
y te asombra tu cuerpo
-desnudo, frente a ti-
como un milagro tibio
que te ofreció la vida.
Y una turba de formas
-volumen, plano, líneas-
promesas y presagios
se cumplen en el alma.
Desde dentro lo miras
(desde su eternidad).
Y todo cuanto existe,
el pájaro y la piedra
-mis pupilas también-
busca amparo en tu espejo.
Los días y los pájaros (1996) |
 |
|
|
Ángel Rojo Fernández |
Carta de Claudio Rodríguez con motivo de la concesión del premio  |
PERI FISEOS
Prímula que no nombro,
musgo inasequible,
espino perpetuo,
urz que aparece cuando no hay nada,
camino en el que olvido,
ligera ascensión de hierba que partean las paredes,
complejidad de roble que envuelve con temblor
de noche la pupila del helecho,
enunciación del instante,
humilde deseo de luz,
menoscabo de la pesantez del tiempo,
castidad del agua recitando el nombre más noble
de la existencia, contemplación ardiente del eterno
silencio en el que Dios está solo y yo callo y obtengo
la gracia y el don de amarme a mí mismo
y pronunciar la palabra de mi propia muerte.
Turienzo (1999) |
 |
|
|
Joaquín Ortega Parra |
Nació en Cartagena en 1934. Licenciado en Derecho, Procurador de los Tribunales, Profesor de la Escuela de Práctica Jurídica de la U.N.E.D. Poeta desde sus años más jóvenes, publicó su primer poemario recién cumplidos los veinte. Después de un largo silencio creador, en la década de los noventa vuelve al nunca abandonado afán de la poesía, y obtiene numerosos premios nacionales e internacionales: «Mariano Roldán», «Ángaro», «Zenobia», «Florentino Pérez Embid», «Tardor», «Rosalía de Castro», «Rodrigo de Cota», «Surcos», «Ciudad de Puertollano», «Claudio Rodríguez», entre otros.
Ha sido traducido al italiano y al ruso, e incluido en diversas antologías. |
1939
Hay un calor doméstico;
de alcoba acuartelada.
Un olivo en sazón,
de concluyentes ramas..
Una era, un almendro,
camino ya de Francia.
Un trillo, las espigas;
una guerra cercana.
Y padre, que no ha vuelto
aún de sus batallas.
A veces, el gorjeo
de una escuela, y la llama
de un carburo en la mesa,
solemnemente vacua.
Madre aprieta los labios
por no reventar, y canta
canciones y amoríos
de todas las romanzas.
Apenas cinco años,
y ya sé que en mi patria
unos mueren de frente,
y otros viven de espaldas.
Un tiempo compartido (2001) |
 |
|
|
JOSÉ A. RAMÍREZ LOZANO |
Carta agradeciendo la concesión del
IV Premio «Claudio Rodríguez»
Hay quien dice por ahí que la poesía no tiene ya sentido porque ha perdido su condición revolucionaria y social. ¿Qué más revolución quieren ustedes que el lujo de su inutilidad? En una sociedad consumista en la que todo sirve para algo, el ejercicio de lo inútil es un acto supremo con más carga de denuncia de la que a primera vista suponemos. Eso es para mí la poesía: un acto supremo de inutilidad que contribuye a la grandeza del espíritu renunciando así al vasallaje del consumo y la vulgarización que nos anula. Pero, sobre todo, la poesía es palabra. El bullir en su propia raíz de la palabra, multiplicándose, contradiciéndose, concatenándose en un tejido creativo para mí siempre gozoso.
Soy un poeta experimentado, con más de cuarenta libros entre narrativa y poesía. El virtuosismo de la experiencia me permite así disfrutar de la creación. Por eso, aunque a primera vista Razón de la Impostura parezca un libro doloroso y profundo, que lo es, no es más que el resultado de una gozosa experiencia en la que sólo ejercí de médium. Sólo tuve que aguardar a que ellas, las palabras, invitadas por mi mano, se buscasen unas a otras ante mis ojos de lector. Los temas de amor, lenguaje o muerte, pulsados por la estrechez del heptasílabo dieron como resultado un poema breve y sentencioso en el que resuena el lenguaje de nuestra tradición, como eso, como un acorde que suena solo en la noche de los hombres.
Agradezco al Instituto Florián de Ocampo y al jurado su acierto con el libro y les invito a divulgar cada vez más este ejercicio de inutilidad tan provechoso para el alma.
Gracias
José A. Ramírez Lozano
|
HIMNO DE LA IMPOSTURA
La palabra jamás
renuncia a su impostura.
Es ajena al impuro
labio que la pronuncia
y asiste a la mentira
con la belleza misma
que al himno de los mártires.
No conoce a los hombres.
Con ella Dios se nombre
para saberse cierto,
gozosamente inútil.
Razón de la impostura (2003)
|
 |
Nació en Nogales (Badajoz) el 5 de enero de 1950. Hizo sus estudios de bachillerato en Cáceres y Badajoz y, luego, estudios de Filología en la Universidad de Sevilla, por la que se licenció en 1975. Desde 1977 imparte clases de Lengua y Literatura Españolas en Sevilla, donde reside.
Ha combinado la escritura de poesía con el relato y la novela, siendo uno de los autores nacidos en Extremadura más prolíficos y más premiados fuera y dentro de la región.
Ha recibido los premios de poesía, entre otros, Ciudad de Badajoz (1983), Juan Ramón Jiménez (1984), Rafael Alberti (1986), Ricardo Molina (1987), San Lesmes Abad (1991), Rosalía de Castro (1991), Mariano Roldán (1994), Blas de Otero (1995), Ciudad de Irún (1999) o el Manuel Alcántara para poemas sueltos; y también entre otros, los de novela o relato Ateneo de Valladolid (1981), Jauja (1983), Azorín (1985) con su novela “Gárgola”, que fue candidata al Premio Nacional de Literatura en 1986, Cáceres de novela corta, Ciudad de Valencia (1989), Juan Pablo Forner (1994), Felipe Trigo (1996) o Jaén de literatura juvenil (1997). Le fue concedida una beca de Creación por el Ministerio de Cultura para su novela “La historia armilar” y su libro “Pipirifauma” fue seleccionado en 1996 por el Banco del Libro, Venezuela, entre las cinco mejores obras de literatura infantil y juvenil en lengua española.
Está incluido en las antologías Las voces y los ecos de García Martín, en Poesía épica española (1950-1980) de Julio López y en Elogio de la diferencia de a. Rodríguez Jiménez. |
|
ALMUDENA GUZMÁN |
El que no sabe defender
lo que es suyo
no debería haber nacido.
II
Y era verdad:
el príncipe rojo me esperaba
al otro lado del foso.
Rompió las cadenas
que se entrelazaban
como una hiedra sombría
en el sol de mis trenzas,
desató mi corpiño
y pude aspirar el aire
cuando el hielo
era el único aire de mi pecho.
Por fin un hogar.
Por fin una silla y unas pieles,
una ventana,
para ver desfilar sin estremecerme
al blanco ejército del invierno. |
III
Dulce y hermoso como la sangre
el príncipe rojo ante mí.
Come y bebe del banquete
de mi cuerpo
hasta hartarte.
Hasta que la venganza deje de ser,
por tu espada,
la voz que clama en el desierto.
El príncipe rojo (2005) |
 |
Nacida en Navacerrada (Madrid) en 1964, es extraordinariamente extenso y meritorio pese a ser una poeta joven y a que su actividad profesional, como redactora de suplemento Blanco y Negro Cultural, no le permite una dedicación exclusiva a la poesía: Premio de Poesía Puerta del Sol, Premio de Poesía Altair, finalista del Premio Hiperión y del Ciudad de Melilla, autora de numerosos libros, entre otros El libro de Tamar, prologado por Claudio Rodríguez, Poemas de Lida Sal, La playa del olvido y Calendario. Tal vez los versos que Almudena Guzmán incluye al final de su poema “Adónde ir” nos den una idea más clara sobre ella que lo que puedan decir los críticos de su poesía: |
|
IGNACIO ELGUERO |
Madrid, 1964, tiene publicados los libros de poemas Los años como colores (1998) y El dormitorio ajeno. 38 poemas de amor (Hiperión, 2003); así como las antologías Inéditos 11 poetas (2002); 33 de Radio 3 (2003) y Periféricos (2004). Igualmente es autor de los ensayos generacionales Los niños de los Chiripitifláuticos (2004) y Los padres de Chencho (2006).
Ignacio Elguero es periodista. Trabaja en RNE dedicado a la información literaria y cultural. Codirige en R3 el programa La estación azul (Premio Ondas 2002, Premio Internacional Audiovisual 2002 y Premio Leer y entender la poesía de la Universidad de Castilla la Mancha 2006). |
DESPEDIDA
Y así nos quedaremos,
derrotados,
como nubes caídas,
perdido en las alturas
el lugar que se ocupa.
Disipada la esencia
deambulemos entonces sin destino,
pues no procede ahora
habitar un espacio que no es nuestro.
Saber decir adiós
es veneno y es arte,
es una alianza ingrata
nunca escrita: si perdemos el sitio
se agota el existir
porque todo se altera
con la fuga. Todo queda rendido
en esta patria abierta
que es la vida.
Vaguemos torpemente,
mas sin miedo, sin puertas y sin muros
que el valor debiliten. Ya caídos,
el aire anestesiado es lo que queda.
Materia (2007) |
 |
|
|
| |
| BASES |
|